Uno de los principales problemas que se plantean los servicios médicos de empresas es la demanda por problemas de sueño y estrés asociados a la vida laboral. Esta es una dificultad que, en España, afecta a entre el 20 y el 30% de la población, y el 80% de los casos que sufren problemas de insomnio no acuden a un especialista por desconocer que se trata de un trastorno.

Por: Sara Martín

La calidad del sueño es un indicador del estado de salud y bienestar, por lo que explicitar una sensación de cansancio o pesadez al despertar, es una primera alarma que se debe atender urgentemente. Según la OMS, es imprescindible dormir mínimo 6 horas diarias para evitar trastornos secundarios asociados con el insomnio.

La relación entre calidad del sueño y calidad de vida es evidente en todos los estudios realizados con el objetivo de determinar los factores desencadenantes. De ellos, se extraen como factores predisponentes el tener una mala percepción de salud, presentar obesidad, sufrir trastornos depresivos previos, el abuso del alcohol y presentar dificultades en el acceso a recursos socioeconómicos (Muñoz-Pareja, Loch, & Rigo-Silva, 2019). Así mismo, se presentan como factores desencadenantes:

  • Mirar pantallas.
  • Retrasar en la hora de inicio del sueño.
  • Usar inadecuadamente el entorno de descanso.

En definitiva, los malos hábitos en la higiene del sueño.

Según las cifras de la SEN, entre el 20 y el 48% de la población adulta sufre en algún momento de su vida dificultad para iniciar o mantener el sueño.

Observatorio Global del Sueño

Las consecuencias de los trastornos del sueño afectan a nuestra actividad diurna y, en la mayoría de los casos, a la actividad profesional.
Una mala calidad del sueño o falta de horas de descanso interfiere negativamente en aspectos fisiológicos como un incremento del ritmo cardíaco, alteración del sistema inmunitario, aumento del riesgo de diabetes tipo 2 por obesidad e hiperactividad…

Por otra parte, a nivel psicológico, genera un aumento de la irritabilidad, deterioro cognitivo y falta de atención, una afectación de la memoria, así como una reducción severa de la capacidad de concentración similar a un trastorno TDAH.

Las consecuencias de los problemas de sueño en los trabajadores son muy desfavorables para la empresa. Ejemplo de ello son:

  • Deterioro de la comunicación y la relación en equipos de trabajo.
  • Falta de creatividad.
  • Disminución de la productividad.
  • Ausencia de iniciativa en el desarrollo de proyectos.
  • Costes por riesgo de cardiopatías y/o enfermedades crónicas.

¡Estas situaciones pueden evitarse!

Respecto a los tratamientos para una mejora de la calidad del sueño, a pesar de la popularidad de determinados fármacos, todas las revisiones clínicas concluyen que el mejor método es el aprendizaje de Pautas Higiénicas del Sueño.

Concretamente, se establece la terapia cognitivo-conductual como el primer tratamiento eficaz. A través de técnicas psicológicas como establecimiento de hábitos saludables, práctica de relajación y uso de la reestructuración cognitiva para la gestión de pensamientos se logran resultados eficaces y perdurables en el tiempo, sin efectos secundarios.

Los trastornos del sueño se han convertido en un partner más de los trabajadores en las empresas que, sigilosamente e incesantemente, afecta a su desarrollo. Por ello, contar con planes formativos sobre la calidad del sueño e implementación de hábitos saludables se hacen indispensables en aquellas empresas que deseen progresar reteniendo su mejor propuesta de valor: las personas.

Share This