Hace unas semanas hablamos de la Inteligencia Competitiva, ¿os acordáis verdad? Cuando nos referimos a la Inteligencia Competitiva estamos pensando, principalmente, en observar los movimientos de la competencia, analizar las tendencias del mercado… estar a la última sobre los adelantos tecnológicos o legislativos que pueden afectar el desarrollo de nuestro negocio…

Sí, una montaña ingente de datos, información y objetos que observar para tomar las mejores decisiones al alcance de nuestra mano. ¿Pero podemos con todo? ¿Por dónde empezar?

Por: Eva Ortoll

Una de las primeras cuestiones para implementar la función de Inteligencia Competitiva en nuestra organización es saber dónde queremos ir y para qué vamos a utilizar los recursos que destinemos a dicha función. 

¿Queremos internacionalizar nuestro negocio? ¿Queremos incrementar nuestra cuota de mercado en nuestro entorno inmediato? ¿Nos apetece introducir un nuevo producto? ¿Queremos apostar por la innovación? ¿Quizá lo que deseamos es no quedarnos atrás en la implementación de tecnologías que mejoren nuestros procesos productivos? O, ¿quizá queremos ampliar nuestras áreas de negocio? 

Vamos a poner un poco de orden, para ello, recordemos que lo primero en cualquier proceso de Inteligencia Competitiva será definir los Factores Críticos de Vigilancia. Una estrategia útil para definir los Factores Críticos de Vigilancia (aquellos aspectos específicos sobre los que vamos a buscar, capturar y analizar información) consiste en primer lugar en identificar grandes áreas de vigilancia. 

Y aquí es donde nos empezamos a enredar. ¿Factores, áreas? Un Área de Vigilancia podrá incluir distintos FCV. Pongamos un ejemplo, AV podrían ser: competidores, clientes, tecnologías, legislación… Obviamente no lo vamos a vigilar todo de todo… ¿verdad? Dentro de cada AV podemos desgranar los FCV que sobre los que nos interesa captar información.

Imaginemos que queremos analizar el AV de los clientes. ¿Qué queremos saber exactamente sobre nuestros clientes? Seguramente un directivo nos diría que TODO, pero recordemos que no siempre se puede TODO. Lo primero que deberemos pensar es qué tipo de información queremos captar sobre los clientes y con qué objetivo. 

Quizá estamos pensando en potenciar uno de nuestros productos y nos interesa saber la opinión que tienen nuestros clientes sobre dicho producto. Para ello nos interesa saber si los clientes comentan nuestro producto en las redes sociales. Eso sería un FCV sobre una AV concreta. 

Con el FCV definido podremos decidir qué tipo de información buscar (opinión de los clientes sobre nuestros productos), dónde (redes sociales), con qué frecuencia (por ejemplo, hacer un rastreo semanal o mensual) y el tipo de producto informativo que vamos a elaborar (por ejemplo, una gráfica de las redes dónde más se opina y el tipo de opiniones…). 

Otro FCV sobre dicha AV podría consistir en conocer los comentarios de consumidores sobre productos similares de la competencia y que pueden configurar un núcleo de clientes potenciales nuestros….

Todas estas preguntas, y otras más que nos deberíamos hacer, nos van a servir de brújula para decidir la estrategia a utilizar en la captación de la información, las fuentes, la periodicidad, el tipo de análisis a realizar y el producto informativo a elaborar.

La definición de las AV y de los FCV dentro de cada AV es una etapa crucial en la puesta en marcha de la función de IC. Obviamente tanto las AV como los FCV deberán ser revisados, actualizados o eliminados. 

Para definir los FCV es importante que los responsables de la función de Inteligencia Competitiva hablen largo y tendido con los directivos que van a utilizar los productos informativos. Organizar cada FCV en cada AV nos va a permitir, además, economizar recursos (una misma fuente de información, vinculada a una AV nos puede servir para dar respuesta a distintos FCV) y obtener sinergias en un área concreta.

Vamos a ponernos manos a la obra y ordenar los cajones: no sea que el día que busquemos aquella corbata que tanto nos gusta, resulte que no la encontremos porque estaba en el cajón de los calcetines.

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