Por Fran Delgado (periodista)

A día de hoy, las empresas deben moverse en mercados cuya característica primordial es el dinamismo y la evolución constante. Si una organización quiere tener éxito, necesita ser capaz de adaptarse a cualquier vaivén. De la misma manera que el Agile es la metodología de trabajo que las empresas deben adoptar para afrontar el futuro incierto, el sistema de equipos autogestionados es el ideal para gestionar proyectos en un mercado cada vez más competitivo.

Hablar de equipos autogestionados no es nuevo. Desde el punto de vista de la psicología, hay multitud de autores (Adler, Bartol, Hagmann o Campiol, por ejemplo) que han tratado la autogestión dentro de las empresas desde enfoques diferentes.

La autogestión es un sistema de organización en la empresa en el cual los empleados pueden (y deben) participar activamente en las decisiones sobre cómo funciona y cómo se desarrolla. Los grupos son los principales responsables de los resultados de su proyecto. Esto quiere decir que sus componentes cuentan con una alta autonomía, siendo los responsables de la planificación de trabajo y el reparto de tareas. Pero, además, también deben decidir cómo se gestionan las partes interesadas y cómo alcanzar los objetivos planteados.

Un punto a destacar de los equipos autogestionados es que, una vez alcanzan cierto nivel, son capaces de ayudar a otros miembros de la empresa a mejorar su trabajo. Efectivamente, esto acaba repercutiendo en la propia organización.

De acuerdo a diferentes estudios, en los que se analizaron puntos como la satisfacción laboral o el propio rendimiento, los equipos autogestionados aportan una serie de ventajas que deben ser tenidas en cuenta.

 

Beneficios de los equipos autogestionados

Formar empleados capaces de gestionar y regular sus propios proyectos puede suponer un plus a la hora de competir en mercados altamente preparados. Tanto el diseño como la agilidad de estos equipos les permiten responder rápidamente a las situaciones cambiantes del mercado, mejorando el compromiso y eficacia de los trabajadores.

  1. Lo primero que debemos saber es que los trabajadores autogestionados presentan una mayor implicación y un mejor trabajo de equipo. De hecho, hay estudios que apuntan a que las recompensas individuales tienen una alta relación con las aportaciones que cada individuo realiza al grupo. Así, el compromiso grupal crece a la par que aumenta la satisfacción de los individuos.
  2. Otro beneficio es una mejora en la comunicación y la cooperación dentro de los propios equipos. Dichos aspectos quedan íntimamente relacionados con la productividad; no sólo aumenta, sino que además su calidad mejora.
  3. Los equipos autogestionados son más dinámicos y capaces de resolver los problemas relativos a la empresa con mayor rapidez. Al tener autonomía para decidir sobre los imprevistos, no necesitan reportar y esperar respuesta de mandos intermedios. Consiguen que los problemas que surjan sean resueltos en menos tiempo.
  4. Además, el hecho de que tengan libertad para explorar diferentes enfoques para alcanzar objetivos permite que cada miembro pueda desarrollar y fortalecer talentos.
  5. Por último, gracias a la rapidez y agilidad a la hora de trabajar en proyectos, un equipo autogestionado supone una mayor rentabilidad para su empresa.

 

Cómo impulsar la autogestión en nuestros equipos

El futuro de las empresas pasa por los equipos autogestionados. Los gigantes informáticos hace tiempo que funcionan de esta manera al ser evidente la eficacia de los mismos. Gracias a su habilidad de decisión, los equipos de autogestión están más preparados para manejar situaciones complejas e impredecibles. Los miembros coordinan habilidades y conocimientos para alcanzar la meta que la empresa busca.

Para que un equipo sea autogestionado de verdad, es necesario que sus miembros sean estimulados a encontrar soluciones para los problemas, así como proponer nuevas ideas y nuevas formas de trabajar. No obstante, este tipo de conversión debe hacerse desde el conocimiento. Desde Inginium consideramos que, a la hora de pensar en equipos gestionados, su formación debe ser medida y guiada.

Tener un equipo autogestionado no asegura un éxito inmediato para su marca. El proceso pasa por una atención especializada, un trabajo duro y, como no, el desarrollo de habilidades. Disponer de la ayuda de expertos en el desarrollo de este modelo de trabajo es la mejor manera de conseguirlo. Eso sí, es una inversión que, a medio y largo plazo, garantiza que los trabajadores aporten valor competitivo a la organización.

 

Desterrando mitos de la autogestión

Por último, no debemos olvidarnos de abordar algunos mitos bastante repetidos sobre los equipos autogestionados. Estos errores giran en torno a los conceptos de la autodirección y la planificación.

  • El primer mito apunta a la falta de dirección de los mismos. En realidad, los equipos autogestionados no pueden decidir de forma unilateral sus propios objetivos, dirección o ambiciones. Necesitan una dirección clara por parte de la empresa. Así, colaborando con otros equipos pueden contribuir a los objetivos y propósitos de toda su organización.
  • Finalmente, el último mito señala que en un equipo autogestionado no hay planificación. Sin embargo, precisamente es gracias a que existe una muy buena planificación que este tipo de equipos pueden funcionar tan bien. Para desarrollar bien la autogestión, es necesario contar con una meta clara que guíe durante el desarrollo de los proyectos. Es más, gracias a esta meta es posible que distintos equipos puedan colaborar entre sí en beneficio de la propia empresa.
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