Por Enric Cuixeres
IT Manager LENG-D’OR

Videoconferencia, call, bridge, compartir pantalla… han sido algunas de las palabras estrella durante este confinamiento. El cierre forzoso de muchas oficinas físicas ha provocado una adopción de nuevas tecnologías de manera acelerada.

 

¿Estábamos preparados para dejar un viernes la oficina física y empezar el siguiente lunes a teletrabajar?

 

El despliegue masivo e improvisado de herramientas colaborativas, chat y telefonía a distancia es un indicador claro que la empresa no estaba preparada para acometer el cambio de paradigma que ha impuesto esta pandemia. La improvisación en el área tecnológica implica sobrecostes, nula curva de aprendizaje por parte del usuario final y muy poca integración de las soluciones con la realidad de la empresa.

 

En cambio, un escenario alternativo es el de una empresa con un gobierno digital que abogue por una estrategia informática, basada en las herramientas colaborativas, accesos remotos seguros y flexibles, con un sistema robusto totalmente preparado para gestionar el cambio de paradigma derivado del confinamiento.

 

Si nos sentimos reflejados en el primer escenario –el de la innovación desesperada-, seguramente la empresa necesitará un cambio de rumbo digital dirigido por un nuevo líder tecnológico. Habrá que empezar un viaje digital que permita accesos, compartir, editar y analizar la información de la empresa desde cualquier lugar. En definitiva, convertir el viejo puesto de trabajo fijo en uno virtual, flotante, que permita adaptarse a cualquier situación sin afectar al desarrollo diario de la compañía.

 

Por el contrario, si estamos en el segundo escenario, una crisis como la actual refuerza la estrategia del líder digital y empodera a los usuarios con las nuevas tecnologías. El resultado es una adaptación a los cambios de manera natural y una continuidad de negocio garantizada.

 

En cualquier caso, hay que aprender que estar preparado a nivel tecnológico y personal para adaptarse a cualquier situación es un activo muy valioso que hay que potenciar.  Ambas cualidades determinarán el futuro próximo de la mayor parte de organizaciones.

 

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